Granbazán – Bodegas GRANBAZÁN

Bodegas Granbazán celebra 45 años de historia, innovación y compromiso con el Albariño

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La bodega reunió en Vilanova de Arousa a autoridades, medios de comunicación, distribuidores, clientes y amigos para conmemorar una trayectoria que ha contribuido a transformar el prestigio internacional de los vinos de Rías Baixas

 

Bodegas Granbazán celebró el pasado lunes 1 de junio su 45º aniversario con un acto conmemorativo celebrado en sus instalaciones del Valle del Salnés, un encuentro que reunió a representantes institucionales (entre ellos la conselleira de Medio Rural –María José Gómez), medios de comunicación, distribuidores, clientes, colaboradores y amigos de la bodega para rendir homenaje a una de las historias más relevantes de la viticultura gallega contemporánea.

La celebración sirvió para recorrer cuatro décadas y media de dedicación al Albariño y al territorio que lo vio nacer. Desde sus inicios, Granbazán apostó por una visión innovadora del cultivo y elaboración de esta variedad, contribuyendo a la modernización del sector vitivinícola gallego y al posicionamiento internacional de los vinos de la Denominación de Origen Rías Baixas.

Durante el acto estuvieron presentes diversas autoridades autonómicas y representantes del sector vitivinícola gallego, además de numerosos profesionales vinculados al mundo del vino, la gastronomía y la comunicación. La jornada se convirtió en un punto de encuentro para celebrar el pasado, compartir el presente y mirar al futuro de una bodega que hoy es reconocida como uno de los grandes referentes del Albariño.

 

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En estos 45 años, Granbazán ha evolucionado manteniendo intacta su esencia. La ampliación de la superficie de viñedo, la apuesta por la calidad, la consolidación de un proyecto enoturístico de referencia y la continua inversión en innovación han permitido a la bodega seguir creciendo sin perder de vista sus raíces.

El aniversario llega además en un momento especialmente significativo para la firma. En los últimos años, Granbazán ha reforzado su presencia en mercados internacionales, ha sido reconocida entre los mejores destinos enoturísticos del mundo y continúa llevando el nombre de Galicia y de las Rías Baixas a algunos de los principales mercados del vino. Todo ello sin renunciar a los valores que han acompañado a la bodega desde su fundación: respeto por el paisaje, compromiso con el viñedo y pasión por el Albariño.

La celebración concluyó con un brindis por el futuro, rodeados de viñedos y de las personas que han acompañado a Granbazán a lo largo de estas cuatro décadas y media de historia.

Porque si algo ha demostrado Granbazán durante estos 45 años es que los grandes proyectos no solo se construyen con vino, sino también con visión, esfuerzo compartido y una profunda conexión con la tierra.

 

Este fue el discurso de Pedro Martínez (Propietario de Bodegas Granbazán) en el acto de conmemoración:

 

Excelentísima Consejera del medio Rural,
Ilustrísimo Presidente y pasado Presidente del Consejo Regulador de
Rías Baixas,
Sr Representante de la Diputación de Pontevedra,
Señores Alcaldes de la Comarca del Salnés,
Ilustrisimas Personalidades,
Amigos y Compañeros,
Trabajadores de la Bodega,
Señoras y señores: Buenas tardes a todos los presentes. Bienvenidos y muchas gracias
por asistir al aniversario de nuestra bodega Granbazán.


El motivo que nos reúne hoy, no es otro que rendir un merecido
reconocimiento a la trayectoria de una bodega emblemática de Rías
Baixas a lo largo de sus 45 años de historia.
No pretendo narrar con detalle todo lo acontecido durante ese
periodo, pero siempre he sostenido que una institución como esta no
nace por azar. Su éxito, responde a un conjunto de decisiones
valientes y al talento de muchas personas a lo largo del tiempo. Lo
resumiría con una frase del consultor de gestión Peter Drucker:
«Cada vez que veas un negocio exitoso, fue porque alguna vez
alguien tomó una decisión valiente».

Los orígenes de Granbazán se remontan a 1981, cuando la familia
Otero llevó a cabo la plantación de los portainjertos y, posteriormente,
los injertos definitivos de albariño entre 1982 y 1984.
La primera añada comercial fue 1989, con dos vinos: Granbazán
Verde y Granbazán Ámbar, ambos con las características botellas de
esos colores. Más adelante llegaría el Limousin. Todo ello con tirillas
en las que venía impreso el nombre de Albariño.
La tirilla de Rías Baixas apareció por primera vez en la añada de
1990, mientras que el Álvaro de Bazán se lanzó en 2003 y
posteriormente en los años 2006, 2010, 2015, 2018, 2019, 2020,
2021 y 2022. Como curiosidad, comentar que este año se cumple el quinto
centenario del nacimiento de D. Alvaro de Bazán
Cabe recordar que la Denominación de Origen Rías Baixas fue
creada en julio de 1988.
Quiero expresar desde aquí, mi total admiración por D. Manuel Otero,
primer propietario y fundador de Granbazan, así como miembro
fundador de la Denominación de Origen: un hombre adelantado a su
tiempo que supo sentar las bases de esta institución con claridad,
inteligencia y decisión, convirtiéndola en referencia nacional e
internacional. Personaje singular y controvertido, pero sabiendo en todo momento
de donde partía y hacia donde quería llevar este proyecto con todas
las consecuencias.
También, quiero manifestar que me siento orgulloso de seguir los
pasos de un visionario como fue Manuel Otero.
El paso del tiempo y otros factores que ahora no vienen al caso,
hicieron posible que mi familia adquiriera esta propiedad.
Antes de continuar, me gustaría hacer una mención especial a
nuestro Consejo Regulador, por quien siento un enorme respeto y
agradecimiento. Su compromiso con viticultores y bodegueros, y su visión sobre el
presente y el futuro de la denominación, le convierte en una entidad
modélica en nuestro país, y pone de manifiesto que no es necesario
tener una gran infraestructura ni un gran volumen, para actuar con
total claridad y eficacia.
En nuestros nueve años de estancia en Rias Baixas, me siento
especialmente orgulloso del trato que el Consejo Regulador dispensa
a los pequeños viticultores y bodegueros que, desde el principio,
crearon esta denominación con su esfuerzo, trabajo, ahínco y
perseverancia. Ellos son la esencia del mundo del albariño, los que en un principio y
siguiendo el símil que a veces intentábamos comunicar en el mundo
de la medicina (aquellos, que solo con agua, fueron capaces de hacer
caldo en muchas ocasiones), mientras que los que hemos llegado
después, lo hemos hecho en cierto modo, a mesa puesta, y es
nuestro deber y obligación no defraudar y ganarnos su respeto día a
día.
Nuestra llegada a Rías Baixas fue una apuesta deliberada por la
excelencia. Veníamos del mundo del vino tinto, en concreto de
Bodegas Baigorri, una bodega de Rioja Alavesa (el mejor sitio del
país, a mi criterio, para elaborar un vino de esas características), y
queríamos llegar al lugar donde, sin duda, se estaba elaborando el
mejor vino blanco de España. Granbazán, por su trayectoria y su
buen hacer, representaba exactamente eso. Con un recorrido inigualable y muchísimo margen de mejora,
miembro fundador del Consejo Regulador, con un viñedo singular y
una apuesta en el mercado acorde con su situación y características,
desde el primer momento, fue nuestro objetivo.
Y se hizo el milagro.
Como la mayoría de los presentes saben, procedo de una familia en
la que mi padre fue un hombre de negocios, pero a mí me dio por el
mundo hospitalario, haciendo docencia en la universidad, además de
investigación y gestión sanitaria en el Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca de Murcia, en un puesto de alta responsabilidad;
y 42 años dedicado a full time a estos menesteres, con la entrega e
ilusión que mi genética me ha dado para el trabajo, pero sin perder
de vista mis orígenes, he tratado de llegar al mundo del vino,
aportando una visión y un valor añadido fuera de lo común, lo que
me hace enfocar las cosas, siempre, intentando establecer un
carácter diferenciador.
Lo demás, ha sido y sigue siendo, un reto diario, consistente en
trabajo y más trabajo, siempre con la participación de un elenco
profesionales de primer nivel y de distinta procedencia, que aportan
ilusión, sueños y orgullo de pertenencia y que son los auténticos
protagonistas de esta historia y de quienes mi familia y yo nos
sentimos enormemente orgullosos y agradecidos todos los días.

 

Durante estos nueve años en Granbazán, entre los hitos más
destacados podemos citar:
● La remodelación integral de todas las infraestructuras de la
bodega desde sus cimientos.
● El número de trabajadores practicamente se ha duplicado.
● El viñedo ha pasado de 15 hectáreas en el Valle del Salnés a
36 ha en esa misma zona, todas alrededor de la bodega, más
otras 15 ha en el Ulla para nuestro proyecto de vino espumoso,
todas las plantaciones se han llevado a cabo tras una
minuciosa selección masal. Particularmente, creo que Manuel
Otero se sentiría muy orgulloso de esta gestión.
● Prácticamente, hemos triplicado la facturación.
● Las exportaciones han pasado del 25 % a casi el 60 %, con
presencia en 40 países.
● Desde el primer momento, nos hemos certificado según el
modelo internacional de la IFS.
● Nuestro área de enoturismo, está en plena expansión con más
de 15.000 visitantes al año.
● Hemos implementado una política de sostenibilidad según los
estándares internacionales Fair and Green.
● Se han implantado paneles solares, para conseguir un
consumo energético responsable y sostenible.
● Hemos lanzado al mercado dos nuevos vinos blancos, incluido
el que presentamos esta tarde, además de un espumoso y un
tinto gallego. Y no es por presumir, pero todavía tenemos alrededor de 28
proyectos pendientes que iremos haciendo realidad con el paso del
tiempo, siempre que las ventas nos sigan acompañando.
La política familiar es clara desde el primer día: todo el beneficio
generado en Rías Baixas se seguirá invirtiendo aquí.
Después de estos nueve años en la zona, hemos de reconocer que
nuestro trabajo se ha visto recompensado, pues como resultado del
mismo, llevamos dos años consecutivos en el ranking Hundred Best,
que clasifica las 100 bodegas más importantes del mundo en
experiencia enoturística.
Somos los únicos representantes de Rías Baixas en ese listado, por
ahora, porque esperamos que pronto se sumen más, ya que el
potencial de esta zona es enorme. No quiero cerrar sin dar las gracias a todos los que han hecho posible
que estemos donde estamos: A todo el equipo Granbazan, a
nuestras familias de viticultores, a los distribuidores nacionales e
internacionales, los restauradores de todo el mundo —y muy
especialmente de esta maravillosa comunidad—, la prensa, los
prescriptores, los banqueros, las autoridades locales, al consejo
regulador, a todos aquellos que con su consejos y mensajes han colaborado desde el primer momento en que pensamos en
instalarnos aquí y, por supuesto, a los consumidores de Granbazán.
Todos vosotros sois nuestro compromiso, la razón por la que cada
mañana nos levantamos con la voluntad de elevar el listón un poco
más y seguir siendo dignos del legado recibido.
Finalmente, en esta tarde quiero hacer una mención muy especial a
Hijos de Rivera, nuestro distribuidor en esta Comunidad, desde 2016.
Una empresa modélica en todos los sentidos: profesionales de primer
nivel, personas de gran valía humana e infraestructuras que nada
tienen que envidiar a las mejores del sector a nivel internacional.
Un proyecto del que toda Galicia puede sentirse orgullosa.
Esperamos que esta relación continúe durante muchos años.
He intentado ser breve sin dejar nada importante en el tintero.

Espero
que pasen una velada agradable y que, como siempre, disfruten de
nuestros vinos. 45 años no son solo una cifra. Son vendimias, decisiones,
personas y pasión condensada en cada botella. Brindaremos
por los que empezaron este camino, por los que lo mantienen
hoy y por los que lo seguirán mañana.
Muchas gracias de nuevo, a todos por vuestra presencia en este 45
aniversario de Granbazán.