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Granbazán - GRANBAZÁN Wineries

Vendimia 2026 en Bodegas Granbazán: una añada de contrastes que pone a prueba la resiliencia del Albariño

Vendimia 2026 en Granbazán

Las elevadas temperaturas, las lluvias y un inicio de vendimia condicionado por la meteorología han marcado una campaña que concluye con excelentes sensaciones en bodega. Los primeros vinos destacan por su buena acidez, finura aromática y elegancia, fieles al carácter atlántico de Granbazán.

La vendimia 2026 ya forma parte de la historia de Bodegas Granbazán. Una campaña marcada por los contrastes climáticos, las decisiones en el viñedo y la necesidad de adaptarse a una meteorología que ha puesto a prueba, una vez más, la capacidad de respuesta de nuestro equipo y de nuestros viñedos de Albariño.

Desde los primeros brotes de primavera hasta la entrada de los últimos racimos en bodega, el ciclo vegetativo ha estado condicionado por la alternancia de temperaturas excepcionalmente elevadas y episodios de precipitaciones, especialmente relevantes durante las semanas previas a la recogida.

Una vendimia exigente, que nos recuerda que cada añada tiene su propia historia y que interpretar lo que sucede en el viñedo es tan importante como el trabajo posterior en bodega.

 

Vendimia 2026 en Granbazán: así ha sido la cosecha de Albariño en Rías Baixas

 

Una primavera que comenzó antes de lo esperado

El invierno dejó buenas reservas hídricas en nuestros suelos, una circunstancia favorable para afrontar el inicio del nuevo ciclo vegetativo.

Sin embargo, marzo trajo consigo un cambio brusco de las condiciones meteorológicas. Las temperaturas comenzaron a ascender, las lluvias dieron una tregua y la brotación del Albariño se inició durante la segunda mitad del mes.

La disponibilidad de agua en el suelo, las temperaturas agradables y los cielos despejados favorecieron una brotación bastante homogénea.

Durante Semana Santa, los termómetros llegaron a alcanzar los 26 °C, una temperatura excepcionalmente elevada para estas fechas en el Valle del Salnés.

Pero la primavera gallega volvió a mostrar su carácter cambiante. A comienzos de abril regresaron las precipitaciones y descendieron las temperaturas, recordándonos que el clima atlántico rara vez sigue un guion previsible.

 

Del granizo de mayo a las olas de calor del verano

El mes de mayo trajo uno de los primeros momentos delicados de la campaña. A comienzos de mes, un episodio de granizo afectó a nuestra finca Coba de Lobos, mientras que, durante la semana del 18 de mayo, la floración alcanzaba aproximadamente el 50 % en un contexto de temperaturas especialmente bajas.

Se trataba de una fase sensible del desarrollo de la vid, en la que las condiciones meteorológicas podían influir directamente en la evolución posterior de la cosecha.

La situación cambió de nuevo durante la segunda quincena de junio, cuando comenzó un periodo de calor intenso que se prolongaría durante buena parte de la primera mitad de julio.

La lluvia registrada el 25 de junio supuso un alivio para nuestros viñedos, aunque el verano continuó marcado por sucesivas olas de calor.

Los registros de la estación meteorológica de Vilagarcía de Arousa reflejan la intensidad de estos episodios, con 38,8 °C el 4 de julio y 36,3 °C el 18 de agosto.

Temperaturas poco habituales que exigieron un seguimiento constante de la evolución de la uva y de su estado de maduración.

 

Vendimia 2026 en Granbazán: así ha sido la cosecha de Albariño en Rías Baixas

 

Una vendimia que estuvo a punto de ser la más temprana de nuestra historia

La evolución del viñedo durante el verano nos llevó a prever el inicio de la vendimia para el 20 de agosto, una fecha que habría supuesto el comienzo más temprano de la recogida en la historia de Bodegas Granbazán.

Sin embargo, cuando todo parecía preparado, la meteorología volvió a intervenir.

Un episodio de lluvias que se prolongó durante aproximadamente una semana obligó a modificar la planificación inicial y retrasar el comienzo de la vendimia hasta el 27 de agosto.

A partir de ese momento, el ritmo de trabajo se intensificó considerablemente.

El regreso de las temperaturas elevadas, unido a la humedad acumulada durante los días anteriores, exigió actuar con rapidez tanto en el viñedo como en la recepción de la uva en bodega.

Además, la combinación de humedad y calor favoreció la aparición de los primeros signos de presión de botrytis en las zonas más bajas de nuestros viñedos.

Fueron jornadas de decisiones rápidas, coordinación entre los equipos de campo y bodega y un seguimiento especialmente cuidadoso de cada parcela.

Porque si algo nos enseña la vendimia es que no siempre podemos controlar las condiciones, pero sí la manera en que respondemos a ellas.

 

Los primeros vinos de 2026: frescura y elegancia atlántica

A pesar de las exigentes condiciones climáticas de esta campaña, las primeras valoraciones de los vinos jóvenes de 2026 nos permiten mirar la nueva añada con optimismo.

Los vinos presentan una muy buena acidez y un grado alcohólico en torno al 13 % vol., dos parámetros especialmente interesantes teniendo en cuenta las elevadas temperaturas registradas durante el verano.

Pero, más allá de los datos analíticos, lo verdaderamente significativo es que mantienen la finura aromática y la elegancia que caracterizan a los Albariños de Granbazán.

Un comportamiento que vuelve a poner de manifiesto la resiliencia de nuestros viñedos y su capacidad de adaptación a las particularidades del entorno atlántico del Valle del Salnés.

La combinación de suelo, clima, variedad y conocimiento acumulado a lo largo de décadas permite seguir interpretando cada cosecha desde el respeto al origen.

 

Vendimia 2026 en Granbazán: así ha sido la cosecha de Albariño en Rías Baixas

 

Cada añada tiene una historia. La de 2026 habla de adaptación.

En Granbazán entendemos la vendimia como el resultado de todo un año de trabajo. Cada decisión tomada durante el ciclo vegetativo, cada intervención en el viñedo y cada jornada de recogida forman parte de un proceso cuyo verdadero resultado comienza ahora a revelarse en bodega.

La campaña 2026 nos deja semanas de intenso trabajo, condiciones meteorológicas cambiantes y una cosecha que ha exigido una atención constante.

Pero también nos deja la satisfacción de comprobar que, incluso en un año de contrastes tan marcados, el Albariño continúa expresando la frescura, la precisión y la identidad atlántica que definen nuestros vinos.

Ahora comienza otra etapa: acompañar la evolución de los vinos en bodega, respetar sus tiempos y descubrir cómo se expresa finalmente esta nueva añada.

Porque detrás de cada botella de Granbazán hay mucho más que una vendimia. Hay un paisaje, un equipo y una forma de entender el vino que comienza, siempre, en el viñedo.